EL IMPREVISIBLE MUNDO DEL FÚTBOL
diumenge, 11 gener, 2009 per Raul Puchol
Versión original, completa y extensa del artículo de opinión publicado en El Periódico Mediterráneo tras el partido Valencia 3 - Villarreal 3.
El fútbol es así de imprevisible. Lleno de miserias y de grandezas. Un deporte-espectáculo, donde todo es posible. Nadie, ni tan siquiera él, podía imaginar que Fabricio Fuentes, sería el autor del ansiado gol quinientos en la historia del Villarreal en primera división. Posiblemente el gol que más ha costado en marcarse y que peor se ha podido celebrar. Tantos partidos esperando alcanzar ese medio millar de goles, que cuando ha llegado, no ha tenido la magnitud que hubiera merecido de haber significado algo importante frente al Barcelona o en el Santiago Bernabeu. Tampoco la escenificación de su celebración, ha sido digna del significado que tiene para quienes hemos visto a los amarillos jugar en todas las categorías del futbol nacional y continental. Todos esperando a que alguna de las estrellas mediáticas del equipo dieran más glamour a la repercusión del hecho, y resultó ser uno de los futbolístas de los denominados secundarios, quien escribirá su nombre en un capítulo destacado de la historia del Villarreal.
Es una prueba más de que todos en un equipo son importantes. Hasta quienes no esperan jugar un partido, menos cuentan o más sacrificio realizan para estar en forma después de una lesión grave.
Tampoco nadie suponía que sin tiempo a sentarse para presenciar el partido, los valencianistas celebrarían un gol, que a los diez minutos parecía sentenciado el resultado, que dos travesaños impedirían en pocos segundos de diferencia el primer gol amarillo, que en Mestalla le pitarían el primer penalti de la temporada al Villarreal o que tras el empate a dos, aún lamentaramos y disfrutaramos otros dos.
Lo único que era previsible, es que en las segundas partes el Villarreal es capaz de transformarse a mejor y que algún día tenía que finalizar la caída libre de partidos consecutivos perdidos. Ahora solo falta, encontrar la senda de las victorias.